Economia Colaborativa

Economía colaborativa. ¿La nueva cara del capitalismo?

14 Noviembre 2017 | Ion Aragón Díaz

Economia ColaborativaDesde hace algunos años, ha cobrado importancia un término que, sin embargo, no es nada nuevo. Nos referimos a la Economía colaborativa. Uno de los primeros en hablar de sharing economy fue el economista Lawrence Lessig, allá por 2008. Han pasado casi 10 años, y lo que en principio surgió como una alternativa al sistema capitalista se ha visto casi fagocitada por este. La escasa regulación en España de este nuevo modelo ha provocado que empresas como Uber, BlaBlaCar o Cabify hayan sido portada de los periódicos más por problemas judiciales que por el propio servicio que ofrecen.

La Economía colaborativa está basada en el préstamo, alquiler o compra-venta de productos y servicios en función de necesidades muy concretas, dejando los beneficios económicos en un segundo plano. Dentro de lo que también se conoce como "economía compartida" debemos distinguir varios tipos, dependiendo de la necesidad, servicio o producto que entre en juego.

Tipos de econom ía colaborativa

  • Consumo colaborativo: intercambios, generalmente gratuitos, de artículos a través de plataformas digitales.
     
  • Conocimiento abierto: difusión altruista de conocimientos a través de Internet o en el ámbito de la vida diaria.
     
  • Producción colaborativa: redes digitales promotoras de proyectos o servicios. Se diferencian de los dos tipos anteriores en que el producto o servicio ofertado se crea en estas mismas redes.
     
  • Finanzas colaborativas: el ejemplo más conocido es el crowdfunding o captación de fondos a través de pequeñas aportaciones de particulares de manera desinteresada o a cambio de beneficios simbólicos.


Es difícil establecer un origen definido para las empresas basadas en la "economía compartida". Las primeras surgen en Estados Unidos, como TimeBanks USA (1995) o FreecycleNetwork (2004).

En España, el fenómeno llega más tarde, pero desde entonces su volumen de negocio no ha dejado de crecer. Según datos de la consultora Nielsen, el 53 % de los españoles se mostraría a favor de usar los servicios de estas start-ups. El fenómeno ha cobrado tanta relevancia que existen asociaciones en España de este tipo de plataformas.

Ejemplos de plataformas colaborativas españolas

  • Rentalia: se centra en alquileres vacacionales repartidos en siete países.
     
  • Glovo: desde 2013 esta plataforma gestiona recogida y envío de paquetería, andando o en bicicleta.
     
  • Etece: plataforma de intercambio de conocimientos y habilidades.
     
  • Amovens: desde 2009, esta start-up facilita el alquiler de vehículos y recorridos compartidos. Tiene más de 900.000 usuarios registrados.


Entre los beneficios más importantes de la economía de intercambio está el ahorro, ya que muchos de los servicios o productos ofertados son gratis o tienen precios simbólicos. El desarrollo sostenible es otra de sus ventajas: los artículos usados pueden tener una segunda vida útil en manos de otras personas. Así mismo, favorece que la gestión de los recursos sea más efectiva al compartir los productos entre varios consumidores, como por ejemplo el automóvil.

Además, estas start-ups favorecen el cuidado del medio ambiente, puesto que facilitan la reutilización de productos que, de otro modo, se desecharían.

El gran reto de las empresas colaborativas es la regulación, desafio por el que ya tuvieron que pasar en su día empresas relacionadas con el juego online. La falta de una normativa clara del sector está provocando no pocos problemas, sobre todo, en sectores como el alquiler de vehículos con conductor. En ciertos países, este vacío legal se está solventando con acuerdos puntuales entre las empresas y la Administración. Este es el caso de modelos de negocio como la asiática oBike, que ha logrado establecer su plataforma de alquiler de bicicletas en Madrid.

Las plataformas de consumo colaborativo han llegado para quedarse, aunque todavía deben afrontar el reto de una regulación fiscal, administrativa y laboral a todas luces insuficiente. Sus beneficios son múltiples, pero está por ver si finalmente el capitalismo de toda la vida termina asimilando este revolucionario fenómeno de la economía colaborativa.


Imagen: © sferrario1968

 

 

Vuelve a noticias